Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.
Todos, en algún momento, nos enfrentamos a esa pregunta que nos quema por dentro: ¿Qué propósito tiene el dolor o el sufrimiento?¿Qué relación puede tener el sufrimiento, la crisis económica, el vacío emocional la enfermedad, con la posibilidad de tener una “vida en bendición"?
A veces el dolor es tan agonizante que nos sentimos perdidos. Y es que, si somos honestos, algo dentro de nosotros nos dice que no fuimos diseñados para padecerlo; no fuimos hechos para la violencia, ni para la escasez, ni para la enfermedad. Por eso nos duele tanto. Pero quiero decirte algo fundamental: aunque el sufrimiento sea inevitable en este mundo, no tiene por qué ser en vano.
Hay una diferencia enorme entre sufrir a la deriva y sufrir en las manos de un Padre que es experto en redimir historias. Hoy no quiero darte respuestas fáciles, quiero invitarte a considerar que tu crisis no es el final del camino, sino el lugar donde Dios está trabajando el diseño de tu vida. Quizás hoy te sientes como un pedazo de madera que está siendo cortado y golpeado, o un pedazo de barro en las manos del alfarero, pero no olvides que solo la madera que ha sido ahuecada con cuchillos puede convertirse en un instrumento capaz de emitir la música más dulce y que un pedazo de barro moldeado en las manos de un alfarero puede convertirse en un hermoso jarrón portador de las mas hermosas flores.
Vamos a descubrir juntos cómo transformar esa crisis en un canto de esperanza, mirando al único que puede convertir una cruz de tortura en un trono de gloria.
- Dios no ignora tu dolor y tu sufrimiento, Salmo 34:18 “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.”
- La crisis es una herramienta de formación, no de destrucción, Jeremías 18:6 “No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel”
- El paso de "por qué a mí" al "para qué, Señor”, Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”
Quiero contarte una historia que registra la Bíblia en el libro de Génesis y que va e enseñarnos lo que hace Dios para transformar nuestras crisis en canto de esperanza:
Génesis 37:4 (RVR1960) "Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente."
Si hiciéramos un manual sobre lo que no se debe hacer al fundar un hogar, el primer capítulo del manual tendría que llamarse "El Método Jacob". Con todo el respeto que el patriarca nos inspira, su árbol genealógico era muy cuestionable.
Jacob se casa con la mujer que no eligió, ni amó; y tuvo que esperar 7 años más de arduo trabajo para un total de 14 años, para casarse con la mujer que amaba: Raquel.
Como Raquel no podía tener hijos y Lea sí, los hijos empezaron a crecer bajo la presión de la envidia. Para no quedarse atrás, Jacob terminó sumando a la mezcla a las criadas y concubinas, hasta que su casa se llenó de hijos que crecieron bajo la sombra de la rivalidad.
Cuando por fin nace José, hijo de Raquel, la que amaba, Jacob no ve a un hijo más, ve a un favorito que etiquetó frente a sus hermanos con una túnica de colores. El final es bastante triste: Benjamín (Benoní) llega al mundo, pero Raquel muere, dejando a un Jacob viudo, con el corazón en pedazos y una bomba de tiempo llamada "familia”.
“Cierra la boca”
Hay una línea muy delgada entre ser un visionario y ser el hermano que nadie quiere y que todos envidian, y José cruzó esa línea delgada. Una mañana cualquiera, José llega a contar que tuvo un sueño, donde los manojos de trigo de todos sus hermanos se arrodillaban ante el suyo; Al poco tiempo vuelve con el segundo sueño: ahora el sol, la luna y las estrellas también le hacían una reverencia. José cometió el error de creer que sus hermanos eran hermanos especiales, cuando en realidad eran sus más grandes rivales.
Génesis 37:4 (RVR1960) "Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente."
A veces, en el afán de compartir nuestras victorias, olvidamos una verdad incómoda: la mayoría de la gente tiene la empatía suficiente para llorar contigo en el medio del dolor, pero muy pocos tienen la madurez para aplaudirte cuando estás obteniendo éxito.
Como bien dice el axioma: "Planifica en secreto y celebra solo cuando el éxito hable por ti". Porque a veces, compartir el sueño antes de tiempo solo sirve para despertar la envidia al enemigo.
Proverbios 21:23 (RVR1960) "El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias."
“El favorito”
Si lo de los sueños fue el detonante, el regalo que Jacob dio a José fue la pólvora. Jacob no solo amaba más a José, sino que se encargó de que el favoritismo tuviera una túnica de mil colores.
Mientras los diez hermanos mayores se partían el lomo bajo el sol, con la piel curtida y las manos llenas de callos, José se quedaba en la carpa bajo la sombra. Jacob lo trataba como a al niño mimado de su casa, mientras los demás se sentían rechazados por un padre complaciente.
En un mundo donde la ropa de trabajo era rústica, Jacob decide vestir al hijo número once con una prenda multicolor, esta prenda de vestir era una declaración de nuevos principios. Jacob estaba nombrando "primogénito" al penúltimo hijo, saltándose todas las reglas de la época. Cada vez que los hermanos levantaban la vista del arado y veían ese destello de colores a lo lejos, el menosprecio en sus corazones no solo crecía sino que la envidia carcomía sus almas.
El favoritismo es una forma silenciosa de sembrar odio, Jacob pensaba que estaba honrando a un hijo, pero en realidad estaba pintando un blanco en la espalda de José.
Proverbios 18:19 (LBLA) "El hermano ofendido es más difícil de ganar que una ciudad fortificada, y las contiendas son como cerrojos de fortaleza"
De color a monocromático
La tensión que Jacob sembró y que José alimentó, finalmente explotó en el lugar más peligroso: lejos de la mirada del padre. En pleno campo abierto, los hermanos pasaron de los pensamientos oscuros a la acción maquiavélica.
José, un muchacho de apenas diecisiete años, es emboscado por su propia sangre, le arrancan esa túnica que tanto odiaban, lo atan y lo lanzan al fondo de una cisterna vacía. Mientras José, allá abajo, luchaba contra la claustrofobia y el terror de ser abandonado, arriba sus hermanos se sentaron a comer ignorando los gritos de auxilio de su hermano, eran crueles hasta tal punto que decidieron inventar una mentira manchada de sangre: "Diremos que una mala bestia lo devoró". Lo que no sabían es que la verdadera "mala bestia" era la envidia que ya se los había devorado a ellos por dentro.
Para José, el foso era un agujero físico en la tierra. Para ti, el foso puede tener otros nombres: Un diagnóstico médico nefasto, un despido con créditos...

