1 Corintios 4:2 "Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel”.
Tenemos que aprender a ser buenos administradores de nuestra vida, y nuestra vida contiene nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. El pasado se encuentra en nuestra mente y nuestro corazón, nuestro presente debemos entregarlo a Dios y nuestro futuro le pertenece a Dios.
El ser humano, hoy por hoy, vive en un constante estado de caos cuando se trata de pensar en lo que fue nuestro pasado, cuando se trata de mirar lo que está pasando en nuestro presente y cuando se trata de proyectar lo que viene hacia nuestro futuro.
Cuando una persona es altamente atormentada por el ayer y dice: “Es que usted no sabe lo que yo me equivoqué, no sabe lo que yo hice; a veces me persigue la culpa, el señalamiento... tengo cosas del ayer que yo no quiero que salgan a la luz”, eso puede generar en la vida exceso de pasado. Da como resultado, en muchos casos, depresión.
Por otro lado, cuando pensamos hacia el futuro, entonces estamos preocupados: “¿Cómo voy a pagar el semestre de mis hijos? ¿Qué va a pasar con mi hogar? ¿Qué va a pasar con mi ministerio? ¿Qué va a pasar con mi proyectos?”. Esa abundancia de futuro es conocida como ansiedad.
Cuando hay mucho pasado y hay mucho futuro, el presente entra en caos y aparece el famoso estrés. Hay gente que no está tranquila: Cuando mira hacia atrás, no encuentra paz; cuando mira su presente, no encuentra paz; y cuando mira hacia el futuro, tampoco encuentra paz.
Hoy le voy a mostrar a través de la Palabra, un versículo en el que Dios habló de todo esto, me sorprendió leer un profeta en el que veo que, para Dios, los tiempos siempre están: el presente, el pasado y el futuro. Libro de Isaías 46:9-13 (NTV):
“Recuerden las cosas que hice en el pasado, pues sólo yo soy Dios; yo soy Dios y no hay otro como yo. Sólo yo puedo predecir el futuro antes de que suceda. Todos mis planes se cumplirán porque yo hago lo que deseo. Llamaré a una veloz ave de rapiña desde el oriente y a un líder de tierras lejanas para que venga y haga lo que yo le ordeno. He dicho lo que haría y lo cumpliré. Escúchame, pueblo terco, tú que estás tan lejos de actuar con justicia; pues estoy listo para rectificarlo todo. Y escucha esto: no en un futuro lejano, sino ahora mismo, estoy listo para salvar a Jerusalén y mostrarle mi gloria a Israel”.
- Dios habla del pasado y dice: “No traigan a memoria lo que pasó ayer, no permitan que lo que sucedió en el pasado les haga daño; más bien, recuerden todo lo bueno que yo he hecho por ustedes”, también afirma en Isaías 48:18-19 “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”.
- Del futuro dice: “Soy el único que puede predecir el futuro”, en Jeremías 29:11 "Porque yo sé los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza", y en Isaías 46:9-10: "Yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero”.
- Y del presente dice: “Voy a poner en orden sus vidas, pero no en el futuro; lo voy a hacer ahora mismo, en el presente”.
Eso es lo que Dios ordena y promete a cada uno de nosotros, pero hoy tenemos que tomar acciones precisas, para que cada promesa y cada palabra se cumplan en nuestras vidas:
Dios es Dios de promesas, Dios es fiel y siempre cumple lo que promete, no por capricho, sino por su naturaleza de ser veraz, justo y amoroso, ofreciendo vida, esperanza y cumplimiento a quienes confían en Él. ¿Qué implica que Dios sea un Dios de promesas?
- Fidelidad inmutable: Dios no es un ser humano que miente o se arrepiente; su palabra es segura y se cumple.
- Veracidad: Su naturaleza de verdad garantiza que sus promesas son reales y dignas de confianza.
- Poder y conocimiento: Como un Dios omnipotente y omnisciente, tiene el poder y el conocimiento para llevar a cabo todo lo que promete.
- Amor y gracia: Sus promesas son un reflejo de su amor, ofreciendo perdón, vida plena, guía y un futuro eterno a quienes creen en Él.
Estoy seguro que, luego de esta palabra, en tu corazón va a venir sanidad y vas a tener paz en el nombre de Jesús.
¿Cómo afrontar el pasado en mi vida? ¿Cómo vivir entendiendo que hay cosas que están en el ayer y que no podemos cambiar? ¿Cómo vivir, comprendiendo que hay experiencias, cosas que tuvimos o cosas que nos faltaron? Muchas veces estas experiencias empiezan a traer consecuencias a nuestro hoy, a nuestro ahora, muchas veces cuando usted mira hacia atrás, y nos lamentamos, algunos hasta se sienten culpables porque dicen: “Si yo hubiera sido más sabio, si yo hubiera sido más inteligente, si yo hubiera escuchado más a Dios, mi presente no estaría tan colapsado por los errores de mi pasado”, otros dicen: “Si yo hubiera hecho esto o lo otro, no me hubiera sucedido lo que estoy viviendo en el presente”.
Pero hoy te quiero mostrar tres cosas que la Biblia nos enseña que debemos hacer con el pasado:
- Sana lo que quedó pendiente
¿Por qué es tan importante la sanidad para Dios? Es importante que las cuentas del pasado estén saldadas; para Dios es importante que aquellos pendientes del ayer, delante de su presencia, estén al día. ¿Sabe por qué? Porque cuando Dios va a subir a una persona a un nuevo nivel, primero le sana el pasado, para que el pasado nunca le vaya a frenar el presente, y mucho menos frenarle su futuro.
Veo la historia de Jacob y Esaú. La Biblia dice que por problemas familiares ellos se separaron. Jacob se va a trabajar a la casa de su tío, el tramposo Labán, y Esaú se queda con su padre Isaac. Dice la palabra del Señor que, en medio de esta separación, a Jacob le va difícil; le toca una vida complicada. Su tío es un tramposo: lo engaña por 14 años, lo hace trabajar más de la cuenta, veinte años de trabajo sin recibir nada a cambio y a pesar de eso Dios lo prospera, lo bendice y todo lo que le prometió, se lo dio; en Génesis 28:20-22 “E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti”, Jacob hace un voto condicional, después de soñar con una escalera al cielo y recibir promesas de Dios sobre su descendencia y la tierra; y comienza el cumplimiento de la promesa en Génesis 30:43 dice: "Y se enriqueció el varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos"
En medio de los procesos del pasado, muchos de nosotros hemos decidido reconstruirnos, aquí hay gente que, aunque falló en el ayer, se ha esforzado en su presente por tener una mejor historia. Muchos testifican: “Tal vez no tuve un papá, pero me pude superar; tal vez cometí errores en el ayer, pero me he podido levantar”. Eso fue lo que le pasó a Jacob, a pesar de que su tío engañó, Dios hizo que a Jacob le fuera bien. La razón es que “Aunque hemos tenido un pasado difícil, quien decide hacer las cosas de manera correcta se va a levantar en el nombre de Jesús”.
Cuando finalmente Jacob tiene su bendición y sale de la casa de su tío, Dios se le aparece en Padán Aram. Jacob estaba angustiado. ¿Por qué? Porque él sabía que tenía que regresar a la t...

