El Corazón de Abum (Pastor Alejandro Prieto)
El Corazón de Abum (Pastor Alejandro Prieto)
I Iglesia ETP
, 19 julio 2026
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57:32


Lucas 15:11 en adelante

La historia de un amor incomprensible

La historia que estamos por leer es conocida para toda la iglesia, pero hoy quiero que conozcas más el corazón de Abum (término utilizado por Jesús en lengua Aramea cuando hablaba con Dios, término similar en Griego de Abba) y además enseñarte algunos aspectos de esta parábola que Jesús narró.

Con esta parábola, Jesús quiso re enfocar la atención del mundo religioso de su época a la esencia del corazón de Dios.

Lucas 15:11-13 (RVR1960) "También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente."


La desfachatez de pedir la herencia

Esta historia nos muestra el día a día de una familia: un padre, dos hijos, una finca, mucha abundancia y mucho trabajo. Pero, de un momento a otro, el hijo menor tiene la desfachatez y el atrevimiento de pedirle a su padre su parte de la herencia en vida.

Al pedir esto, está comprometiendo incluso la economía de su padre, ya que al dividir la herencia, el anciano tiene que entregar una gran parte de su patrimonio. Pensemos por un momento en el dolor que le causó; el padre pensaba que su hijo estaba feliz trabajando a su lado, y de pronto recibe este golpe de exigirle lo suyo. Esto nos hace entender que, cuando el muchacho regresa, lo que queda en la finca es realmente la parte del hijo mayor. Las implicaciones son muy fuertes, en el fondo es decirle a su padre: "no me importa cómo sobrevivas en tu vejez, yo quiero mi mundo, mi vida, mis derechos, lo mío; no me importas tú". 

El hijo menor hizo exactamente lo opuesto a este mandato: deshonró a su padre al máximo nivel, tratándolo como si ya no le importara su vida.

Al romper ese mandamiento, automáticamente se desconectó de la promesa. Por eso la historia da un giro tan drástico: como no honró a su padre, no le fue bien. Perdió su dinero, perdió su dignidad y terminó en la ruina deseando comer lo que le daban a los cerdos.

La iglesia tiene que entender que honrar a los padres y a Dios no es solo un tema de reglas o respeto, sino de protección y bendición para nuestro propio futuro. 

¿Cuántas veces hacemos nosotros lo mismo? Nos acercamos exigiendo nuestros derechos, buscando nuestras bendiciones y “nuestra parte”, pero olvidándonos por completo de cuidar nuestra relación con quien nos lo da todo. “Hoy en día la falta de honra a los padres está acabando con la vida de los hijos, llevándolos a brotes de maldición, enfermedad, ruina, dolor, sufrimiento; La Palabra dice en Efesios 6:2-3 “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.”


La seducción de una ciudad lejana

Cuando trato de averiguar qué pasó en el corazón de este muchacho, me lo imagino en sus años de juventud, trabajando duro de sol a sol, limpiando establos y recogiendo cultivos. Su padre pensaba que estaba formando a un heredero, pero no sabía que, en el fondo, alguien le había robado el corazón a su hijo.

El plan estaba amañado; cuando pidió la herencia, ya sabía a dónde ir: a una ciudad distante, lo más lejos posible de su papá. Me lo imagino recostado en la cerca de la finca, viendo a la gente pasar y escuchando historias sobre la ciudad de la diversión, ese lugar donde la vida comienza justo cuando el sol se oculta. Al ver las luces de esa ciudad noche tras noche, comenzó a soñar. Poco a poco, su corazón se fue despegando de su padre, sin darse cuenta de que, al hacerlo, perdía su propia identidad. Creía que no tenía nada, pero en realidad lo tenía todo en el amor de su papá.

La lejanía con el Padre no comienza con un viaje físico, sino con una mirada constante hacia lo que el mundo ofrece. Es la tragedia de olvidar quiénes somos y menospreciar el amor incondicional por culpa de un espejismo.


El origen de nuestro valor y propósito

Esta historia del hijo pródigo, en la cual él pierde la conexión con su padre, es nuestra propia historia. A veces, teniéndolo todo, te dejas engañar por la seducción del enemigo que te susurra: "No necesitas depender de tu Padre para llegar a alguna parte, puedes hacerlo por ti mismo". Al dejarte seducir y rebelarte, pierdes el vínculo y tu propia identidad.

Tú vienes del aliento del padre, él fue el que sopló en nosotros y nos hizo seres humanos, y tenemos dignidad porque venimos de Dios, porque venimos de él. Él es tu fuente, él es el que te da propósito y te da identidad. Cuando tú estás conectado con él, recibes el sentido, propósito, fuerza y sueños de Dios que le dan sentido a tu vida. Pero cuando te rebelas contra él, pierdes el tesoro más grande. Y aunque el pródigo peleó por una cosa material porque lo material le había robado el corazón, en realidad perdió lo más valioso que era la amistad de él con su padre.

La Palabra nos recuerda en Santiago 1:17 (RVR1960): "Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación."

Todo lo bueno y perfecto desciende a ti de parte de Dios tu padre, quien creó todas las luces de los cielos, él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento. Él es perfecto, él es luz, él es tu fuente, él es tu defensa, él es tu abogado, él es tu Dios, él es tu padre, tu mejor amigo, él es tu refugio, él es tu casa, él es tu Señor. Y el pródigo nunca entendió que desligarse del Padre, lo perdió todo, porque el que tiene al padre lo tiene todo.

Qué triste cuando peleas por cosas, porque quieres que el padre te dé cosas a costa de él, cuántas veces buscas bendiciones sin darte cuenta de que, el que tiene al dador de las bendiciones lo tiene todo. Si tú has probado cualquier cosa buena y edificante, probaste un regalo que sólo viene de Dios. El tener el amor de un padre, de una madre, lo inventó Dios. El poder tener el beso de una amada, lo inventó Dios. El besar a un hijo en la frente, lo regaló Dios. Tu salud la regala Dios, la bendición en los negocios lo regala Dios, el salir en la vida adelante es un regalo de tu Padre celestial. Cuenta tus bendiciones porque detrás de esas bendiciones está tu Padre celestial.

La peor tragedia humana no es perder cosas materiales, sino perder nuestra identidad y nuestro propósito al desconectarnos de nuestra única fuente de vida: nuestro Padre celestial. El que tiene al Padre, lo tiene absolutamente todo.


La ilusión del mundo y la verdadera miseria

El hijo pródigo pensó que la vida era hacer lo que le daba la gana, lejos de la obediencia. Pero quien se desliga del amor del Padre, se somete a la esclavitud de sus propios deseos.

Lucas 15:14-16 (RVR1960) "Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba."

Regresa no como un noble, sino como un reo: sucio, rapado y maloliente. El mundo nos engaña haciéndonos creer que vivir alejados de Dios es libertad, pero nos encadena a la búsqueda de fama y de posesiones. Nos pone a competir con todos para demostrar que valemos ...