Raices Oscuras
Raices Oscuras
I Iglesia ETP
, 31 mayo 2026
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01:01:55

Mateo 15:13 “Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada”.

El Proceso de Desarraigar el Alma

La Biblia nos habla de un proceso profundo y transformador: el proceso de desarraigar, de arrancar la raíz. Muchas veces nos desgastamos trabajando en lo externo, enfocándonos en podar las ramas visibles, pero descuidamos lo interno.

Para entender esto, debemos reconocer nuestra naturaleza tripartita: somos espíritu, alma y cuerpo. Es muy común ver que todo el mundo busca beneficios para su cuerpo: queremos ser sanos, sentirnos bien, prosperar físicamente. De igual forma, buscamos constantemente la bendición para nuestro espíritu: anhelamos recibir de Dios los dones espirituales, los milagros, sanidades y prodigios, pero, ¿cuántos buscan realmente bendecir y sanar su alma? Sanar el alma no se logra con pañitos de aguas tibias, por lo que la verdadera prosperidad está íntimamente ligada al alma, recordemos que el indicador de nuestra prosperidad integral comienza en el interior, está escrito en 3 Juan 2 “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”

Es precisamente allí, en el terreno del alma, donde muchas veces fallamos al no trabajar la raíz de nuestros problemas, Jesús fue tajante en Mateo 15:13: "Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada."

Este pasaje es impresionante y revelador, la Palabra declara con firmeza que todo aquello que Dios no sembró, irremediablemente será desarraigado. Piensa en esto: tu vida es como un campo; en ese campo siembra Dios, pero también siembra tu familia, tus experiencias y la sociedad; y con el tiempo, empiezas a dar fruto de todo aquello que ha sido depositado en ti.

Sin embargo, hay raíces oscuras que no provienen de Dios y que operan en "modo incógnito" bajo la tierra de nuestra alma. Es imprescindible que miremos profundamente, porque quizás hoy, dentro de ti, existan raíces oscuras que Dios jamás plantó, raíces que hasta el día de hoy no has logrado identificar ni erradicar.

El mayor peligro de las tinieblas es cuando operan en modo incógnito, escondidas bajo la tierra de nuestra alma, donde no reconocemos lo que hacen ni podemos identificar sus obras destructivas. Hoy es el día para examinar nuestro interior: ¿Hay en ti alguna raíz de mal que deba ser arrancada?

Brotando desde lo Oculto: La Raíz de Amargura

"Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados." (Hebreos 12:15, RVR1960)

La Biblia nos enseña que brotar es aquello que sale desde adentro hacia afuera. Brotar es crecer, producir, germinar, es emerger de lo profundo hasta que se hace visible.

Traduzcamos esto a nuestra realidad: Muchas veces leemos este versículo y creemos que el problema radica en que alguien se amargó por una situación reciente, pero la Palabra no habla de gente que se amargó de un día para otro; la Biblia nos advierte sobre personas que siempre llevaron esa amargura por dentro, solo que aún no se había evidenciado. La palabra clave y reveladora en este pasaje es que "brotó" una raíz que ya estaba allí pero que no se veía. ¿Cuántas raíces tenemos guardadas en el interior que no se ven, pero que de vez en cuando brotan, emergen y salen a la luz?

A veces escuchamos decir: "El hermano se amargó en la iglesia". ¡No! No se amargó en la iglesia; siempre fue un amargado, pero la raíz no había brotado, aún no se había manifestado lo que realmente llevaba en su interior, el Señor te está diciendo que hay cosas dentro de ti que todavía no has arrancado y que, en el momento menos pensado, salen a la superficie.

Vemos personas que llegan a la iglesia, le entregan su vida a Cristo y reciben de Dios, pero nunca empiezan el trabajo de desarraigar las raíces que traen, la raíz sigue ahí, escondida bajo la tierra y escuche bien esto: aunque lo que estaba afuera se haya quemado, se haya dañado, se haya deteriorado, o incluso se haya podado y cortado... mientras quede raíz, siempre habrá el peligro de que algo vuelva a brotar.

Podar el Carácter vs. Desarraigar la Raíz

Tristemente, vemos que la iglesia vive modificando el comportamiento, pero no se ocupa de desarraigar el carácter, nos hemos acostumbrado a ocultar los traumas, pero jamás los arrancamos de raíz, y es por eso que, en algún momento de nuestra vida, algo inesperado nace.

Es entonces cuando decimos: "Pero yo creía que ya había sido libre", "Yo pensé que había resuelto mi problema", la dura realidad es que solo se podó; se cortó la maleza superficial, pero el mal jamás se desarraigó, y en el momento menos pensado, la raíz de lo que realmente llevamos por dentro volvió a brotar.

El peligro más grande de la raíz es su naturaleza: está diseñada para aferrarse, para agarrarse de algo y evitar ser arrancada. Podemos intentar arrancar una mata por encima, pero es casi imposible sacar todas las raíces de un solo tirón, porque allá en lo profundo, en lo oscuro de la tierra, se agarraron de las piedras, se enredaron en los troncos e incluso se entrelazaron con otras raíces para hacerse más fuertes.

Muchas veces venimos a la congregación y los pastores empiezan a corregir, a podar nuestro exterior: "Hermano, no hable así", "Baje el volumen", "Hermana, no le grite a su esposo", "No vuelva a maltratar a su familia". Pasamos todo el tiempo simplemente podando, pero inevitablemente llega el momento donde esa raíz brota, renace y reaparece. ¿Por qué? Porque aunque cortaste lo aparente, jamás erradicaste el problema de fondo.

Hemos permitido que se levante una generación que vive de apariencias, pensamos: "Mientras yo me vea bien por fuera, no importa qué raíz tenga por dentro, no importa lo que lleve en el alma ni quién soy realmente en mi casa", llegamos al extremo de encubrirnos unos a otros: "Mi esposa va a cubrir mis raíces malas porque no podemos dañar la reputación que tenemos como familia".

Vivimos de apariencias, olvidando que las raíces, tarde o temprano, siempre salen a la luz. Atrévase hoy a confrontar su realidad. "¿Qué raíz tienes escondida que está a punto de brotar?"

La Contaminación de la Raíz

Dice la Palabra que la raíz no solo te estorba cuando se evidencia, cuando finalmente brota, sino que además empieza a contaminar a otros. Tienes que entender una verdad espiritual muy seria: cuando lo que está oculto en tu corazón se manifiesta, tus hijos y tu familia es contaminada.

¿Qué sucede cuando lo que está adentro empieza a evidenciarse afuera? Alguien dice: "Yo no sé qué me pasó que me puse violento, ¡si yo soy un hombre pacífico!", la realidad es que la raíz de la ira siempre estuvo ahí; nunca la quitaste.

Nos acostumbramos a culpar a la gente y a las circunstancias, pero en el fondo el problema soy yo, que tengo una raíz que no he logrado arrancar; miremos el fundamento a través de Deuteronomio 29:18: "No sea que haya entre vosotros varón, o mujer, o familia, o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo." (Deuteronomio 29:18, RVR1960)

Dios le advirtió esto al pueblo de Israel justo cuando estaban a punto de entrar a la tierra de Canaán. El verdadero problema de contaminación para el pueblo no estaba en los gigantes que habitaban la tierra, ni en las religiones de Canaán, el problema real estaba e...