El Eco del ADN (Pastor Alejandro Roncancio)
El Eco del ADN (Pastor Alejandro Roncancio)
I Iglesia ETP
, 23 marzo 2026
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01:06:55

La Paradoja de la Vida

A esto se le conoce como la paradoja de la vida: el hecho de que todos nosotros, aunque tenemos muchas cosas buenas, también tenemos cosas malas. Es una realidad que debemos aceptar. Gloria a Dios por lo bueno que hay en nosotros, pero a veces también sale lo malo, y eso termina complicándonos la existencia y trayendo tristeza a nuestro corazón.

Cuando nos damos cuenta de que actuamos en contra de nuestros principios bíblicos, de nuestros valores, sentimos un peso en el alma. Ese sentimiento de tristeza es útil, porque nos avisa que algo anda mal. Sin embargo, no basta con sentirnos mal o reflexionar por un momento; tenemos que ir más allá. La verdadera reflexión sirve para conocernos a fondo y detectar qué cosas debemos sacar de nuestra vida de inmediato. Hay cosas que nadie va a quitar por nosotros; nos toca a nosotros mismos removerlas.

La Biblia dice que seamos transformados en nuestra manera de pensar por medio del Señor, Romanos 12:2 (RVR1960): "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." Entonces, la transformación genética que va a ocurrir hoy es que Dios va a empezar a darle forma a tu genética de acuerdo a cómo Él la diseñó para cada uno de nosotros. 

Romanos 5:12: "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron."

El diseño de Dios para ti era que no tuvieses enfermedad; Dios no diseñó la enfermedad. La enfermedad es el resultado de la rebeldía, del pecado y de la desobediencia. Dios diseñó un hombre inmune a todo, en condiciones perfectas, que no conocía la muerte. Pero la enfermedad y la muerte entraron al hombre y se modificó la genética.


El Diagnóstico Genético

Tus hijos son el resultado de lo que tú eres y ellos heredan lo que tú cargas, la genética que hay en tus hijos es tuya, cada embarazo tiene una consulta obligatoria de genética. Te sientas con un genetista y empieza a hacerte un cuestionario de vida: mamá, papá, abuelo, tío... El médico no pregunta por tus gustos, pregunta por tu árbol: "¿Hay diabéticos? ¿Asmáticos? ¿Hipertensos?”. El médico sabe que tu hijo, por ser tu hijo, es proclive a padecer todo lo que hay en el historial familiar, buscan hasta el grupo sanguíneo y el factor.

La Bíblia registra la crisis en el ADN, tres generaciones enfrentaron exactamente el mismo muro para que la promesa no naciera: El Pueblo de Israel. 

  • Sara: "Mas Sarai era estéril, y no tenía hijo." (Génesis 11:30)
  • Rebeca: "Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer.” (Génesis 25:21)
  • Raquel: "Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril." (Génesis 29:31)

No era cuestión de medicina, era un ataque a la promesa que Dios dió, el enemigo no ataca a la mujer, sino a la semilla. Tres generaciones con el mismo problema no es coincidencia, es un "patrón de bloqueo”.

Si en tu familia los proyectos se mueren o nada da fruto, estás ante este ADN. ¡Pero la intercesión de un Isaac rompe el ciclo! Esa expresión sale de un momento clave en el libro de Génesis que marca la diferencia entre simplemente "heredar un problema" y "decidir cambiar la historia" a través de la oración. Génesis 25:21: "Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer.”


La Raíz que te Sustenta y el Refrán del ADN

Tu pasado está saturado de errores, pero la pregunta hoy no es lo que hiciste, sino qué le vas a dar a tus hijos, por eso te digo que no seas arrogante con tus raíces porque, mira lo que dice Romanos 11:18 (RVR1960): "no seas arrogante para con las ramas; pero si eres arrogante, recuerda que tú no eres el que sustenta la raíz, sino que la raíz es la que te sustenta a ti".

Somos el resultado de lo que nuestros padres fueron, y a veces miras a tu familia y piensas si te hubieran dado el derecho a elegir qué sacar de cada uno, como los ojos del abuelo o el cuerpo de la abuela, pero la realidad es que no puedes cambiar lo que te sostiene y muchas veces queremos corregir cosas que no se pueden corregir de manera normal. Queremos cambiar a nuestros hijos a golpes, a gritos o a maltratos, y no se puede, queremos que sean de una manera y no lo logramos porque lo que los sustenta a ellos es su genética.

Dime, ¿a cuántos se les ha ido la mano corrigiendo?, porque a veces empiezas hablando y terminas golpeando o gritando, pero ten cuidado cuando tu alma desea matar algo, porque queremos cambiar la genética a golpes pero hay una herencia no escrita que se activa en ellos. A veces odiamos lo que vemos en nuestros hijos porque sabemos que nosotros fuimos los que se lo dimos, y en el fondo odiamos lo que dimos, pero escucha bien: la única manera de transformar los genes es a través de la sangre del Cordero inmolado, porque Él es quien mete en nosotros la genética divina y destruye la humana.

Nadie era más experto en genética, cuando esta ni siquiera era una ciencia, que la Palabra de Dios, y por eso en Ezequiel 16:44 dice: "He aquí, todo el que usa de refranes te aplicará a ti el refrán que dice: Cual la madre, tal la hija”, de tal palo, tal astilla, y mira lo que sigue en Ezequiel 16:45 (RVR1960): "Hija eres tú de tu madre, que desechó a su marido y a sus hijos; y hermana eres tú de tus hermanas, que desecharon a sus maridos y a sus hijos; vuestra madre fue hetea, y vuestro padre amorreo".

Aquí la Biblia habla de una genética de rechazo familiar, de decir "no quiero esposo, no quiero hijos", lo cual es una herencia de irresponsabilidad y abandono, pero debes entender que casarse es igual a ser responsable.

Tus hijos no van a ser responsables viendo a un padre irresponsable, porque atender a un hijo no es solo darle ropa y comida, sino que es sentarte a dialogar, es jugar, es llevarlo a la cama para arroparlo y enseñarle que antes de dormir hay que orar, para que ese niño se duerma con el último recuerdo del día, el beso de su padre.



La Elección Personal: Rompiendo el Ciclo

A veces el enemigo usa tu genética en tu contra, pero tú eres responsable de cambiar la historia, si en tu familia vienen de divorcios, pelea por tu matrimonio. Si en tu familia nadie está casado, sé tú el primero que en marcar la diferencia haciendo un hogar conforme a los principios que el Señor enseña en Su Palabra.

José decidió no ser el mismo mentiroso que su papá Jacob, su abuelo Isaac y su bisabuelo Abraham. Abraham mintió en Egipto, Isaac mintió en Egipto, Jacob fue un engañador. Pero cuando José llegó a Egipto, no mintió, recuerda que la integridad es una decisión, no una herencia: Génesis 43:33: "Y los sentaron delante de él, el primogénito conforme a su primogenitura, y el más joven conforme a su juventud; y los hombres se miraban unos a otros con asombro.” José sentó a su familia a la mesa y le dijo al Faraón: "esta es mi familia”., rompió el ciclo de la mentira por elección.


La Importancia de Arrancar el Problema de Raíz

Para que un cambio en nuestra vida sea real, no podemos conformarnos con arreglar solo lo que se ve por fuera; tenemos que ir a la profundidad y "desarraigar" lo malo. Si hay algo en nuestra raíz que nos está alimentando con veneno, eso terminará afectando nuestro crecimiento espiritual, nuestra paz y nues...