¿Qué tienes escondido? Esa es la pregunta con la que quiero sacudir tu corazón hoy. ¿Qué secretos guardas bajo llave con la esperanza de que permanezcan en la oscuridad para siempre? Hoy vengo a traerle una alerta roja a la iglesia: ¡Cuidado con lo que tienes escondido!
"Doble Fondo” es un compartimento fabricado con astucia, diseñado para engañar al ojo humano; por fuera, la maleta o el vehículo parecen normales, pero en su interior esconden un compartimiento que no debe ser descubierto.
El ser humano tiene esa misma tendencia: Construimos un doble fondo en nuestra alma y nuestro corazón y allí escondemos pecados, heridas o hábitos; lo que tú escondes es una carga clandestina que te mantiene en cautiverio, por esta razón yo te pregunto hoy: ¿Qué estás escondiendo en la profundidad de tu alma? ¿Qué hay oculto en tu vida sexual, en tu comportamiento privado o en tus sentimientos? La Biblia dice en Lucas 8:17 "Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni cosa escondida, que no haya de ser conocida, y de salir a luz.” No te engañes creyendo que porque está "guardado", está bajo control. Lo que el hombre esconde, tarde o temprano, la vida lo saca a relucir.
Los Niveles del Escondite
Vayamos a la Palabra en el libro de Josué 7, habla de la historia de un hombre llamado Acán, quiero que observes la confesión de Acán en el verso 21: “Vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro... y he aquí que está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello.” (RVR1960), yo quiero mostrarles algo más profundo y lo encontré en la versión NTV: “...la plata está enterrada aún más profundo que el resto de las cosas”. Acán no solo pecó, sino que diseñó niveles de escondites, puso lo más “visible” arriba, pero lo que más le importaba asegurar lo colocó en un nivel de profundidad aún mayor.
Eso es exactamente lo que hacemos nosotros, tenemos el pecado que “medio se ve”, pero debajo de ese, hay otro nivel de engaño, y en lo más hondo, donde creemos que ni el Espíritu Santo llega, enterramos lo que más nos avergüenza.
El problema es que el pecado no es un objeto inerte, el pecado es materia viva que, al estar oculta y sin oxígeno, se fermenta. Lo que escondes se pudre en el alma, genera gases de culpa y termina envenenando todo tu interior, muchos caminan con una sonrisa, pero por dentro están siendo carcomidas porque dejaron algo escondido en ese nivel “más profundo” que los está matando lentamente.
Pero en medio de esta alerta, les traigo la noticia que su alma necesita: ¡Cristo está hoy en este lugar! Él no vino a esta transmisión ni a este templo a señalarte con el dedo, ni a exponerte para avergonzarte; Él vino para decirte: “Si me entregas eso que tienes enterrado, yo puedo sanar todo tu ser hoy mismo”.
No sé qué guardas en el doble fondo de tu celular, de tu computador o de tu oficina, pero hoy la luz de Cristo va a lanzar un chorro de claridad sobre nosotros, no fuimos llamados a vivir vidas clandestinas, el diablo te vende la idea de que “si lo escondes, no pasa nada”, ¡Mentira! Lo que se esconde no sana, se descompone.
El Veneno que Pudre la Relación con Dios
Hoy es el día de la limpieza profunda, todo lo que tienes escondido en el doble fondo de tu vida lo vamos a sacar a la luz; todo lo que no proviene de Dios tiene que ser expulsado, ese pecado, esa inmundicia y esa inmoralidad no pueden seguir ocupando espacio en tu corazón: ¿Sabes por qué soy tan radical con esto? Porque lo que está escondido termina pudriendo tu relación con Dios, el pecado oculto funciona como una filtración de agua en los cimientos de una casa: no se ve, pero está debilitando la estructura cada segundo. Por eso hay personas que hoy ven la presencia de Dios como algo distante, frío o aburrido, no es que Dios se haya ido, es que tu alma se está pudriendo por dentro y ese “olor” a pecado te impide disfrutar de Su santidad. El pecado oculto te vuelve cínico, te hace denigrar de la fe y te aleja de la fuente de vida. La Biblia es tajante en Isaías 59:2: “pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.” (RVR1960)
El que tiene cosas escondidas es el que está frenando la bendición de todo su hogar, Dios es un Dios de oportunidades y hoy te está dando una para que saques esa basura antes de que se pudra del todo, porque hay una ley espiritual: si tú no le confiesas lo escondido al Señor en lo secreto, Él hará que lo escondido sea público ante todo el mundo.
Miren lo que Dios le revela a Josué cuando Israel empieza a perder batallas que antes ganaba con los ojos cerrados. Dice Josué 7:12: ”Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de entre vosotros.'” (RVR1960)
Entiéndelo bien: Dios no es que pierda la batalla, es que Él decide retirarse donde hay pecado oculto, ese “doble fondo” que tienes en el celular, ese historial que borras en el computador, está ahuyentando la presencia de Dios de tu sala, de tu alcoba y de tus hijos; y no te confíes en tus contraseñas complejas, el Espíritu Santo es el mejor “hacker” del universo, Él conoce cada arroba, cada punto y cada mayúscula de tus claves. ¡Imagínate que el Señor le dicte la clave a tu esposa en un sueño!. Fuera de bromas, iglesia, no hay clave que oculte la verdad ante Aquel que todo lo ve. Destruye hoy lo que está destinado a la destrucción, para que la bendición pueda volver a entrar a tu casa.
El Problema de Acán: Sordera Espiritual
El problema de Acán no empezó cuando vio el oro; empezó mucho antes, cuando decidió no escuchar. ¿Cuál era el mandato? Josué 6:18-19 dice: ‘"Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis. Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová.” (RVR1960)
Esta fue la instrucción que Dios entregó al pueblo antes de entrar a Jericó, lo único que tenía que hacer el pueblo era escuchar y obedecer y aquí es donde mucha gente se confunde, la Biblia no usa una palabra para “oír” y otra para “obedecer” como si fueran cosas separadas, la palabra es Shema (Escuchar y obedecer). Acán estuvo en la reunión, oyó las instrucciones de Josué, oyó las trompetas, pero no hizo Shema. Él oyó sonidos, pero no escuchó con el corazón. Y ese es el drama de la iglesia hoy: nos hemos vuelto expertos en oír sermones, pero analfabetos en vivir en Shema (Escuchar y obedecer).
Si tú dices: 'Yo escucho a Dios', pero sigues con el 'doble fondo' en tu vida, el hebreo tiene una respuesta dura para ti: No estás escuchando, solo estás oyendo ruidos. Porque el que vive en Shema entiende que la instrucción de Dios no es una sugerencia para debatir, es una realidad que transforma lo que haces con tus manos.
Punto Final
Quiero finalizar con algo más peligroso que tener un pecado oculto: tenerlo y no hacer nada al respecto, esto ocurre cuando te acostumbras a vivir con el “doble fondo” y sigues como si nada a pesar que te estás pudriendo por dentro; y llegará un día en que los tuyos —tu esposa, tus hijos, tus amigos— ya no aguantarán más la peste de tu engaño. Así como Dios se retiró del campamento de Israel, las personas que am...

