Santiago 3:4 “Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere”.
Hoy quiero comenzar haciéndonos una pregunta que define no solo nuestro presente, sino nuestro destino final: ¿Quién tiene el timón de tu vida? Nuestra existencia es como un barco que emprende un viaje sobre aguas que cambian constantemente. A veces navegamos en mares tranquilos, tiempos de paz donde todo fluye y el gozo nos inunda; pero de pronto, la temporada cambia. El mar se agita de la nada y aparecen tormentas donde creemos que saldremos hechos pedazos. El punto clave es que la vida de todos los que van en el barco depende de quien lleva el timón, porque el timón es el que le dice al barco hacia dónde dirigirse.
La realidad es que, muchas veces, nuestro barco va lleno de timoneles que representan las voces del mundo y no sabemos a quién obedecer. Es lo que sucede cuando abres las redes sociales, alguien dice que una fruta es maravillosa por sus vitaminas, otro dice que es veneno por la fructosa, otro que solo se come al desayuno y otro que mejor ni comprarla. Al final, confundidos, no sabemos si tirarla a la basura o comerla deshidratada. Así está nuestra vida hoy, llena de timoneles queriendo dar órdenes para dirigir nuestro barco ya que, quien tenga el timón será quien fije tu rumbo, y si el timón lo ha tenido el timonel equivocado, terminarás en lugares donde nunca debiste estar, por eso es importante preguntarnos ¿Quién está timoneando tu vida? Porque todo lo que vives y todo lo que haces es el resultado de una decisión, aquel que va en el timón, es el que lleva el control de tu vida.
Es importante que entiendas que una tormenta no destruye un barco, un barco está diseñado para sobrevivir a ellas. Lo que destruye el barco es el timonel. Un buen timonel usa la tormenta a favor, decide cuándo guardar las velas, cuándo aligerar la carga o cuándo cambiar el rumbo. Pero un barco con varios timoneles a bordo dirigiendo el barco, no avanza ni en aguas tranquilas.
(Este texto es por si lo quieres adaptar a la charla, de lo contrario, pásalo de largo) Muchos están atrapados en lo que Robert Kiyosaki en su libro "Padre Rico, Padre Pobre, se refiere a la rutina en la que muchas personas se encuentran atrapadas en su vida, donde trabajan duro en empleos tradicionales con la esperanza de obtener un aumento de sueldo, una promoción o un mejor puesto, pero a menudo sin lograr un verdadero progreso financiero o satisfacción personal. Imagina por un momento a las ratas corriendo en una rueda giratoria. A pesar de todo su esfuerzo y energía, en realidad, no llegan a ninguna parte. Este es el sentimiento detrás de la "carrera de la rata". Es una forma de describir esa sensación de estar siempre ocupado, trabajando duro, pero sin sentir que realmente avanzas hacia tus metas o sueños. Es como si estuvieran atrapados en un ciclo sin fin de trabajar, ganar dinero, gastarlo y luego trabajar aún más para pagar las cuentas, sin lograr una verdadera libertad financiera o satisfacción personal. Personas que no salen de lo mismo, siguen en los mismos círculos, llevan años viviendo lo mismo y en lo mismo, nunca salen del mismo círculo vicioso, porque el que timonea no sabe dirigir y te tiene dando vueltas en círculos en medio del inmenso mar.
Quiero que identifiques cuales son los timoneles que intentan robar el control de tu barco:
El Alma:
El alma es el epicentro de las emociones, de los sentimientos, del intelecto, la memoria, la voluntad, la capacidad de tomar decisiones, todo lo que recuerdas en tu vida está en el alma, y muchas veces el alma es el timón de tu vida. Cuando tu vida es regida o dirigida por emociones, sentimientos, por recuerdos, te lleva al lugar y al destino equivocado.
El Salmo 42:5 dice: “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios...”. El abatimiento es la incertidumbre de no saber qué hacer, y no saber a donde ir, y te hace tomar decisiones por impulsos. Es la persona que, en un arranque emocional, deja su relación y, cuando quiere volver, ya hay alguien más en su lugar.
Un ejemplo claro de personas que se dejan dirigir por el timonel del alma, es cuando sirven al Señor y creen que "castigan" a Dios dejando de servir o de ir a la iglesia, pero solo se dañan a sí mismos. Si el alma gobierna, serás como Saúl: un día movido por el celo, otro por la envidia, otro por la inseguridad.
Mucha gente le suelta el timón de su vida a la amargura, al dolor o a los recuerdos y vivencias: “Me aíslo, me alejo, no hablo con nadie, todo me cae mal, todo me molesta, por todo gruño, por todo me quiero alejar”.
El Cuerpo:
Muchas personas son movidas por los sensores del cuerpo, la Biblia lo llama "La ley de los miembros" Romanos 6:12-13 “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia”. ¿Cuántas personas son dominadas por el oído? Muchos se deleitan en oír chismes, tienen comezón de oír, quieren saberlo todo, y lo que no saben se lo imaginan o se lo inventan, y muchos saben a dónde ir a picar para sacar información, porque su cuerpo tiene el timón.
Hay gente que tiene el timón de su vida plasmado en la lengua; Santiago 3:5-6 "Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” Tan pequeña y lo destruye todo, tan pequeña y lo manipula todo.
¿Sabe por qué Dios hizo la lengua sin hueso? Porque si le hubiera puesto un hueso, muchos vivieran en ortopedia, con la lengua enyesada de tanto usarla sin control ni medida, si tu tienes problemas con la lengua, masque chicle, para que le dé vuelta el chicle y no le dé vuelta a la lengua.
Ahora imagínese a alguien que el timón de su vida sea el cuerpo y tenga problemas en el oír, en el hablar, y en el ver, va ser guiado por impulsos, dice la Biblia que esa persona va a obedecer a la concupiscencia y va a vivir cometiendo errores, cometiendo errores, cometiendo errores, y va a volver a cometer el mismo error, porque el impulso de la concupiscencia es quien manda.
Espíritus Inmundos:
Muchas veces hay demonios que tienen el control de tu vida, potestades que tienen el control o el timón de tu vida, las decisiones que tomas no las tomas ni por guianza divina, ni por voz profética, sino son dirigidas por espíritus inmundos que te llevan a hacer lo que quieren y que te conducen a donde quieren porque el que tiene el timón define el rumbo y el destino.
Así que hay lugares donde tú llegaste que no debías de haber llegado y lugares donde estuviste que no debiste haber estado y situaciones que viviste que no debiste haber vivido, porque espíritus inmundos tomaron el timón de tu vida.
Dice la Biblia en Lucas 8:27 “Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros” Hay comportamientos que no son normales, que son demoníacos. Hay gente que el timón de su vida lo tienen espíritus inmundos. ¿Qué hacían los espíritus inmundos con el gadar...

